Capítulo 29: Navegando por el Pacífico en busca de ballenas.

Costa Oeste 2009.13º día de viaje

Nos encontramos en Monterey, una ciudad de 90.000 habitantes en la Costa californiana dedicada a la pesca y al turismo. Tras pasar la noche en un discreto motel de carretera toca abrigarse e ir de nuevo al muelle donde nos espera el Explorador del Pacífico

Muelle de Monterey, California

Muelle de Monterey, California

A sólo una milla de la bahía de Monterey está el  tercer cañón submarino más profundo del mundo, lo que garantiza aguas frías ricas en nutrientes y la presencia de mamíferos marinos.

Además, el Santuario Marítimo Nacional de la Bahía de Monterey se encuentra dentro de la ruta migratoria que las ballenas grises y jorobadas realizan desde los mares del Norte a las cálidas aguas de México.

Todo esto convierte a esta pequeña ciudad en uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de ballenas y nosotros, aunque sabemos que las posibilidades no son muchas no queremos dejar pasar de largo la oportunidad.

Reservamos desde España 6 plazas en el Pacific Explorer de la compañía Monterey Whale Watching (40$ persona) para una ruta de 3 horas que salía a las 9:00 de la mañana.

Oficinas de Monterey Whale Watching a primera hora de la mañana

Oficinas de Monterey Whale Watching a primera hora de la mañana

Tras desayunar algo en un Mc Donald´s de carretera (pensamos que no era bueno navegar con el estómago vacío) llegamos al puesto que la compañía tiene al final del muelle de pescadores con media hora de adelanto.

Allí nos llevamos la primera sorpresa al ver la pizarra donde van registrando los avistamientos de cada día: los días anteriores habían visto delfines, orcas y ballenas jorobadas! Cruzamos los dedos.

 

Focas y pelícanos en el muelle auguran un buen día de exploración

Focas y pelícanos en el muelle auguran un buen día de exploración

 

Poco a poco fuimos juntándonos un grupo de unas 25 personas bastante heterogéneo.

Llamaban la atención 3 jovencitas con aspecto de nórdicas ataviadas con mini shorts y sandalias de playa ¿A dónde creerán que vamos?

Una bióloga se hizo cargo del grupo y en tierra nos explicó los conceptos básicos:

  • el uso del radar como localizador está descartado pués puede despistar a los cetáceos y desviarlos de su ruta.
  • Lo que hacen es montar una flotilla comunicada entre sí por radio.
  • El primero que las encuentre avisa al resto.
  • Es una cuestión de suerte y con mucha podríamos ver hasta una ballena azul (más grande que el barco).

Puntuales embarcamos en el Explorador del Pacífico y nos quedamos en la cubierta lateral siguiendo las recomendaciones de la tripulación (para no marearse es mejor tener referencia del exterior)

Al poco de salir del muelle y aún muy cerca de la costa vimos una colonia de focas y leones marinos, también había pelícanos marrones. Esto marcha!

Pareja de cormoranes

Pareja de cormoranes

Navegábamos mar adentro entusiasmados. De pie agarrados fuerte a la barandilla subíamos y bajábamos con las olas, el  viento en la cara, salpicaduras de agua…nos sentíamos como lobos de mar  escrutando el horizonte a ver quién era el primero que gritaba: Ballena a la vista!!!

Una hora después nuestro ánimo había decaído bastante y empezábamos a perder las esperanzas. Aparte de la fauna del puerto lo más salvaje que habíamos visto era a un americano vomitando en la popa.

Focas descansando

Focas descansando

De repente la expectación se apoderó del barco, alguien había visto algo! Era un grupo de delfines que se pusieron a jugar alrededor de la proa…

No eran ballenas, pero nos alegraron la mañana y seguimos navegando…

Cada vez que cambiábamos de rumbo nos ilusionábamos pensábamos que quizás hubiera aviso de otro barco con más suerte pero no fue el caso. Tras 2 horas buscando pusimos rumbo a tierra sin haber visto ballenas.

Focas, cormoranes y pelícanos siguen allí 3 horas después

Focas, cormoranes y pelícanos siguen allí 3 horas después

La vuelta la pasamos entretenidos en la proa desde donde se veían bandadas de enormes medusas anaranjadas.

Cuando el barco atracó las caras de decepción lo decían todo… El siguiente grupo esperaba su turno de salida. Entusiasmados nos preguntaron: ¿Visteis ballenas? Movimos la cabeza de lado a lado…

Pelícanos sobrevolando el barco

Pelícanos sobrevolando el barco

A pesar de no haber tenido suerte y de la desilusión del momento no me arrepiento en absoluto de haber hecho la excursión.

Navegamos por el Pacífico, vimos leones marinos, focas, delfines, medusas gigantes, pelícanos y cormoranes y lo mejor de todo : durante unas horas de mi vida disfruté de la ilusión de ver de cerca al mayor mamífero del mundo en su medio natural. Otra vez será!

 Capítulo 30: La costa californiana del Big Sur

© O ViaxaDoiro,2010

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