Crónica de una visita a Tikal (II):Un paseo nocturno

De como recorrimos la espesa selva que rodea Tikal durante media hora a la luz de las linternas para llegar a la base del templo IV

 

Luna llena en Tikal

Luna llena en Tikal

La selva que rodea Tikal es tan inmensa que una vez levantada la barrera que da acceso al recinto aún seguimos unos 15 minutos en la furgoneta hasta apearnos en el centro de visitantes.

Aparte de los guías seríamos unas 20 personas llegadas de al menos de 3 continentes diferentes.
A esas horas el centro de visitantes de Tikal es un soportal vacío y sin iluminación donde lo único de interés son los aseos y la maqueta del complejo que está a la entrada. Nos situamos alrededor de ella y el guía iluminó con la linterna nuestro primer objetivo: el templo IV.

Maqueta del recinto arqueológico a la entrada de Tikal.

Maqueta del recinto arqueológico a la entrada de Tikal. El templo IV es el mas alto a la derecha de la imagen.

Vamos a caminar en grupo hasta el. Subiremos a su cima por las escaleras de madera perimetrales y allí esperaremos la salida del sol. La caminata a oscuras por la selva será de unos 30 minutos durante los cuales el grupo permanecerá unidos e iremos acompañados de los guías.

Tomamos un café que sabía a rayos y una galleta que supo a poco comprada en una mesa plegable a pie del sendero y nos adentramos a pie en la selva.

Lo primero que nos dejó ver la luna llena que brillaba ese día fue un grupo  de policías armados. Rápidamente uno de los guías nos explicó que estaban allí para luchar contra la caza y recolección furtiva.Tikal no es solo un complejo arqueológico es también una enorme reserva natural donde hay muchas especies vegetales y  animales que se venden a buen precio. Por eso son  necesarios los  vigilantes armados.
De camino el guía nos habla de como han bajado las visitas a Tikal.

-“Hace unos años ,cuando empezamos a ofrecer el tour del amanecer venía el triple de gente, teníamos un montón de grupos durante todo el día y también se llenaban  los tours de la puesta del sol” .

Asentimos con la cabeza sintiéndolo por el y su negocio, pero alegrándonos en secreto  por poder disfrutar de la experiencia con un grupo tan reducido.
Nuestro guía achaca la culpa de todos sus males a la criminalidad del país.

“Los turistas no se sienten seguros y no quieren venir.Roban carteras, pasaportes, teléfonos…eso nos está hundiendo”.

Razón no le falta, y la seguridad es sin duda un problema en Guatemala, pero a nosotros se nos ocurren otros motivos: Las entradas al recinto de noche son caras (100 quetzales extra, sobre la tarifa general de 150 quetzales) , acaban de eliminar la posibilidad de usar la entrada dos días seguidos si el primero llegabas pasadas las 15:00 de la tarde (muchos usaban esta ventaja para ir a ver la puesta de sol y al día siguiente visitar el complejo con calma) y la fundamental: en la red se ha corrido la voz de que no merece la pena hacer el tour del amanecer porque no se ve nada especial.
A medio camino de nuestra ruta el guía nos dice que miremos a nuestras espaldas. La silueta de un altísimo templo se deja entrever bajo la luz de la luna. Es el templo V y ninguno nos habíamos dado cuenta de estar caminando a su lado. Descubrirlo de repente, por sorpresa en medio de la noche, es uno de los momentos que se me quedarán grabados de esta visita a Tikal.

Para mi, una de las cosas mas fascinantes de este recorrido nocturno es que caminas al lado de enormes pirámides sin verlas, pero cuando alzas la vista y ves su silueta iluminada por la luna es emocionante y te das cuenta de que ha merecido la pena el madrugón.

La otra es que podemos sentir la presencia de cientos de animales a nuestro alrededor. Les oímos y sabemos que están ahí aunque no podamos verlos. En un momento dado, el guía enfocó con la linterna a un árbol y alumbró una araña XL tan peluda como un oso. Nos quedó claro, que allí había mucho bicho que no necesitaba pagar entrada ni guías.

Si allí en plena noche, rodeada de los sonidos de la selva y sintiendo la presencia de  moles de piedra testigos de otros tiempos, me hubieráis preguntado si el tour del amanecer merece la pena os hubiese contestado con un si rotundo.

Me sentía realmente privilegiada por estar viviendo aquellas sensaciones con un grupo tan pequeño de personas. Estaba fascinada, emocionada, embriagada por la aventura y convencida de que lo mejor estaba aún por venir.

A las 4:45 empezamos a subir las escaleras de madera que nos llevarían a la cima del templo IV. Desde allí salir el sol.

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texto e imágenes ©Viaxadoiro 2015

Crónica de una visita a Tikal en 4 actos:

I-Pánico en la entrada

II-Un paseo nocturno

III-Esperando el amanecer desde la cima del templo IV

IV-Naturaleza y arqueología en Tikal

 

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